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Fran Robles dirige al balón hacia la pintura.
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Bayle se estrenó esta temporada.
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Juanmi Morales bota ante Eduard Jiménez.
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Isma Torres intimida a Thornton.
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| Ficha Técnica |
58. Plasencia Extremadura: Ros (14), Thornton (11), Iglesias (4), Morales (5), Cardito (5) –cinco inicial-, Longmire (4), Fran Robles (9), Merino (4), Conejero (2) y Bayle.
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71. River Andorra: Pablo Sánchez (2), Bavosí (10), Cage (11), Maresch (9), Torres (13) –cinco inicial-, Jiménez (10), Devin Wright (6), Santamaría (6), Marín y Flis (4).
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Parciales: 20-21, 36-39, 48-58 y 58-71. |
| +Estadísticas. |
| Árbitros: Díaz Hernández y Perera Giménez. |
Incidencias: Pabellón Ciudad de Plasencia. 500 espectadores. |
Juan Carlos Ramos / Plasencia
El Plasencia Extremadura sigue sin ganar. En la noche del sábado cosechó su cuarta derrota seguida ante uno de los grandes favoritos para conseguir el ascenso a la Adecco Oro como es el River Andorra. Una derrota por 58-71 que pudiera parecer abultada en el resultado, ya que el partido estuvo muy igualado en los primeros treinta minutos.
El equipo placentino mostró sus intenciones de dar guerra desde el primer instante. Con el joven Javier Cardito como director de juego en sustitución del lesionado Néstor Zamora, el Plasencia Extremadura firmó un 5-0 de salida que puso en aviso al Andorra. Los del Principado abandonaron la velocidad de crucero y metieron una marcha más al partido. Fruto de su aplastante dominio bajo los tableros, obtuvieron su primera renta en el minuto 6 (9-12). Un momento que significó el primer tiempo de Rafa Gomariz y la retirada al banquillo de Javier Cardito.
Con Álex Ros y Fran Robles como responsables de ordenar jugada, el Plasencia fue capaz de frenar la oleada andorrana, pero la versatilidad de Edward Cage seguía produciendo desajustes en la defensa local, que además se permitió el lujo de no cometer una falta en los primeros nueve minutos. Una faceta mejorable que sin embargo no evitó una igualdad casi extrema al final del primer cuarto (20-21).
El inicio del segundo parcial supuso el regreso de Javier Cardito, mucho más enchufado. Una canasta de 2 y un triple del canterano dieron al Plasencia su máxima renta en el minuto 14 (28-23), ampliada a seis gracias a un nuevo triple de Álex Ros (31-25, minuto 17). Desde ese momento, Joan Peñarroya quiso simplificar las cosas y, consciente de su hegemonía dentro de la pintura, invitó a sus hombres a surtir balones a Isma Torres, que se encontró como oposición a dos frágiles Conejero y Thornton. Así el Andorra obtuvo su máxima en el minuto 19 gracias a un parcial de 2-12 (33-37), para irse al descanso con ventaja de 36-39.
El reinicio del encuentro perdió la vistosidad que hubiera podido tener la primera mitad. Ambos equipos se enfrascaron en un trabajo de trincheras que hizo que el marcador se viera modificado a cuentagotas. Fueron minutos de desgaste, con más miedo de perder que ambición de ganar. En este sentido, el principal damnificado fue la gran pesadilla del Plasencia, el pívot Isma Torres, que se retiró al banco tras cometer la tercera falta personal. Pero lejos de aprovechar esa puerta entreabierta que le ofrecía su rival, el Plasencia mostró más que nunca su falta de recursos en anotación. A poco que el Andorra mejoró sus porcentajes, no tuvo problemas para irse en el marcador. Esto sucedió en las postrimerías del tercer parcial, que se cerró con 48-58 gracias al triple sobre la bocina de Santamaría.
En el último cuarto el Plasencia Extremadura perdió la disciplina de los tres primeros cuartos. O como se suele decir, lo intentó con más corazón que cabeza. Fue una alfombra a los pies de los jugadores visitantes, que jugaron a placer hasta el definitivo 58-71.
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