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3ºD. La UPP arranca un punto del Príncipe Felipe para materializar la permanencia (1-1)

Pedro Gilarte conduce el balón ante un jugador cacereño. Fotos: HOY
CP Cacereño
1
UP Plasencia
1
CP CACEREÑO:
Camacho, Carlos García, Pablo Molina, Mansilla, Asiel, Elías, Copete, Pino, Kevin (Artigas, m.63), Aarón (Pucho, m.63) y Minaya.
UP PLASENCIA:
Manolo, Segura, Manu Romero, Marco, Juanals, Bugatto, Gilarte, Javi López (José Mari, m.64 (Alfonso Bernal, m.86)), Schuster, Juanito y Adri (Caco, m.89).
GOLES:
1-0 (m.26): Kevin. 1-1 (m.35): Juanito.
ÁRBITROS:
Menacho Gómez. Mostró tarjetas amarillas a Kevin y Juanfran, del Cacereño; y a Segura, Javi López, Juanals y Gilarte, de la UP Plasencia.
INCIDENCIAS:
Estadio Príncipe Felipe, 800 espectadores.


































































Juan Carlos Ramos (Hoy) / Plasencia



Era el primero de los objetivos marcados a principio de temporada y ya está en el bolsillo. Y aún restan siete jornadas para el final de liga. La UP Plasencia ha materializado matemáticamente la permanencia en Tercera División tras empatar en el campo del Cacereño (1-1), que llegaba al derbi provincial como autoritario líder tras haber ganado los últimos siete partidos.

La UP Plasencia aguantó como pudo la primera media hora de empuje local y luego supo maniatar perfectamente todas las acciones atacantes del Cacereño. Tanto fue así que no hubiera pasado nada si Menacho Gómez hubiera pitado el final del partido al acabar la primera parte. Es más, los espectadores de Preferencia y sus paraguas lo hubieran agradecido.

Porque lo cierto es que la segunda mitad fue absolutamente nihilista. Al menos en lo que a ocasiones de gol se refiere. Ni una sola llegada merecedora de romper un 1-1 que reduce el liderazgo del Cacereño a siete puntos con siete jornadas aún por disputarse.

El Plasencia, a pesar de la salvación matemática, prácticamente se despide de sus opciones de alcanzar los playoffs de ascenso. Por fin ha acabado de atravesar el 'Tourmalet' que de forma periódica se ceba sobre los equipos modestos, pero remontar 11 puntos en siete jornadas parece misión imposible por muy asequible que se presente el calendario.

Y a pesar de saberse apeado de esa lucha por los playoffs, la UPP celebró el empate como si de una victoria se tratara. No era para menos. Compareció en el Príncipe Felipe con bajas de hombres titulares como Borrallo, Sergio Sánchez, Alberto Núñez, Marín o el pichichi Luismi. Rescatar un punto del feudo del incontestable líder era un suculento botín antes de que echara el balón a rodar.

La primera media hora de juego, sin ser de un acecho constante, fue la de mayor inspiración del Cacereño. El equipo verde supo encontrar un resquicio por el carril derecho y ahí Nando Copete se convirtió en el hombre más incisivo. Sin embargo, en lo que fue una constante durante todo el encuentro, Marco y Álvaro Juanals fueron dos muros infranqueables en el centro de la defensa unionista.
De esta forma, el 1-0 solo llegó tras una pérdida de balón en la frontal. Con la defensa desequilibrada, Nando Copete sacó un centro perfecto desde la derecha que Kevin cabeceó de forma inapelable a la red.

Con la inauguración del marcador, el Cacereño pudo acabar por noquear a la UPP. Otra vez aprovechando el filón del flanco derecho y tras un posterior centro, Manolo sacó una mano prodigiosa para impedir el doblete de Kevin.
Y de lo que pudo ser el 2-0, casi a continuación, se pasó al 1-1. Bugatto controló en la frontal, sacó como pudo un pase interior a la posición de Juanito y el delantero, con un disparo mordido, batió casi a cámara lenta a un sorprendido Camacho.

Y de los mejores minutos del Cacereño se pasó a los mejores instantes del Plasencia, que en la recta final del primer periodo llegó a meter al líder en su campo. Eso sí, sin hacer temer a Camacho.

Y en la segunda parte, pues qué contar. Que el Plasencia a medida que iban pasando los minutos iba acusando el desgaste y que el Cacereño solo quiso abrir brechas en la defensa a través de juego directo. Demasiado previsible para una defensa de cuatro bien pertrechada.

Pastelero quiso encontrar soluciones en su banquillo para intentar aguantar el balón arriba. Dio entrada a José Mari en el 66, pero no le gustó lo que vio y, a los veinte minutos de su ingreso, le ordenó que se fuera a vestuarios.

En el banquillo contrario, Adolfo Muñoz confió a Artigas y Pucho la revolución de un choque demasiado hermético, pero los recambios no aportaron alternativas diferentes a las que ya estaban ofreciendo los once titulares.

El Cacereño quiso ganar, pero no hizo suficientes méritos para ello. Por su parte, el Plasencia solo quiso empatar a pesar de que la clasificación le obligaba a realizar merecimientos para ganar. No tenía recursos para más. Y el Cacereño no lo supo aprovechar.

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