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El Ciudad cae eliminado con la frente muy alta (1-1)

estadio placentino | domingo, mayo 22, 2016 |

Los jugadores de La Estrella celebran el pase a la siguiente ronda.
UC La Estrella
1
Ciudad de Plasencia
1
UC LA ESTRELLA.
Pepe, Javi, Antonio, Juanma, Andrés, Marc, Víctor Matamoros, Rubén (Luis Guerrero, m.40), Ángel, David Candelario (Iván, m.46) y Lolo.
CIUDAD DE PLASENCIA.
Sergio, Fortu, Luismi (Belloso, m.76), Rafa, Fusky, Tomé, Santi (David Alejo, m.72), Javi Paniagua, Karpin, Thibault y Kiko.
GOLES:

0-1 (m.4): Karpin. 1-1 (m.71): Luis Guerrero.
ÁRBITRO:
Aldana Jiménez. Mostró tarjetas amarillas a Javier, Marc y Antonio, de La Estrella; y a Karpin, Fortu y Thibault, de La Estrella,
INCIDENCIAS:
Campo Cipriano Tinoco. Partido de vuelta de la primera eliminatoria de la fase de ascenso a Tercera División.




















































Estadio Norte / Los Santos de Maimona


El fútbol es un deporte que amas o que odias. Incluso, puede que ambos sentimientos se mezclen con frecuencia. Lo amas cuando ves a un equipo como el Ciudad de Plasencia vaciarse sobre el campo, dejarse el alma en cada jugada y apurando hasta el último segundo de la eliminatoria ante La Estrella sus opciones de ascenso. Una temporada excepcional la de una plantilla extremadamente corta e insultantemente joven que mereció mucho más y que solo el valor doble de los goles en campo contrario le hizo decir adiós (2-2 en Plasencia y 1-1 en Los Santos de Maimona). A dignidad y honradez no ha habido nadie mejor que el Ciudad de Plasencia esta temporada.

Amas también el fútbol cuando ves un pueblo como Los Santos de Maimona que se vuelca con su equipo y acude en masa al campo, impregnándolo de un intenso color rojo, para tratar de devolver a un clásico extremeño a Tercera División.

Y odias el fútbol cuando la más baja estofa de la sociedad encuentra en este deporte un lugar para camuflarse y dar rienda a actitudes deleznables, para hacer trampas dentro o fuera del campo. La Estrella es uno de los muchos clubes que tienen la mala suerte de acoger en su parroquia a individuos que no deberían entrar nunca en un estadio, bajo ningún concepto.

Y es que fue bochornoso el episodio que se vivió el Cipriano Tinoco en el último cuarto de hora, cuando el Ciudad buscaba con ahínco anotar el gol de la victoria. Un grupo de unos 20 aficionados locales escondieron en sus asientos dos o tres balones que no dudaban en introducir al campo cuando el Ciudad de Plasencia atacaba el área de La Estrella, haciendo imposible dar fluidez a las acciones placentinas. Así hasta en cuatro ocasiones, obligando al árbitro a detener el encuentro una y otra vez.

Al acabar el partido, al decirles en su cara que su actitud había sido vergonzosa e indigna, pecamos de ilusos al esperar disculpas o alguna que otra argumentación dialéctica con sentido. La única forma que tuvieron de responder a este medio fue a través de más insultos y amenazas físicas, tal y como hicieron con los jugadores del Ciudad cuando se lo recriminaron en la banda durante el partido.

Y a pesar de todo ello, al margen de este episodio antideportivo, lo cierto es que si hubo un equipo que mereció pasar de ronda ese fue el Ciudad de Plasencia. Karpin adelantó en el minuto 4 a los suyos tras robar la cartera los dos centrales (0-1). A partir de ahí, la única propuesta ofensiva de La Estrella fue a través de juego directo y acciones a balón parado buscando la prolongación o las segundas jugadas.

El Ciudad supo controlar el tempo hasta que las fuerzas físicas comenzaron a flaquear. La Estrella, con la baja de Sabino, decidió rescatar del banquillo a todos sus atacantes y uno de ellos acabó dándole el pase. Fue Luis Guerrero tras peinar una falta escorada ante la salida de Sergio (1-1, m.71). Antes de eso, Santi tuvo en sus botas el 0-2, pero un defensa local despejó de cabeza bajo palos.

En la recta final, con la entrada de David Alejo, el Ciudad pasó a dominar, mientras La Estrella se confiaba a las contras. Aun así, el equipo placentino volvió a disfrutar de nuevas ocasiones en remates de Fusky. El último de ellos, ya en tiempo de descuento, se escapó por escasos centímetros cuando más de uno ya cantaba gol.

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