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CRÓNICA. El Morón frena la racha meteórica del Plasencia (67-85)

estadio placentino | domingo, febrero 23, 2014 |

Lars Jansen dirige el ataque del Plasencia ante Gabriel Herrera.
Plasencia Extremadura
67
Fragata Morón
85
CB PLASENCIA:
Jansen (8), Cuesta (10), Vargas (17), Loncarevic (10), Mario Álvarez (16) –cinco inicial-, Miguel García, Blázquez (4) y Diego Pérez (2).
FRAGATA MORÓN:
Rufián (14), Morales (21), Camúñez (6), Cabral (7), Marín (21) –cinco inicial-, Herrera, Martínez (2), Sow (12), Ankatche (2) y Orlov.
PARCIALES:
15-21, 36-38, 57-58 y 67-85.
ÁRBITROS:
Rodrigo González y Carlos Gallego.
INCIDENCIAS:
Pabellón Ciudad de Plasencia, 850 espectadores.























































Juan Carlos Ramos / Plasencia


La meteórica racha del Plasencia Extremadura ha durado al final diez partidos. El encargado de hacer morder el polvo por primera vez a los placentinos, el Fragata Morón, ha sido el responsable de cortar un récord de triunfos que no encontraba parangón desde el siglo pasado. Victoria del Morón en el duelo de líderes que allana el camino hacia el título de liga para los sevillanos, que cobran un partido de ventaja sobre los placentinos y el básket-average. Los cerca de 1.000 aficionados que se dieron cita en La Bombonera, que quisieron rendir tributo a este equipo ya histórico, se fueron a casa con un muy mal sabor de boca y siendo testigos de los que han sido, posiblemente, los peores últimos diez minutos en años. Y es que el 67-85 que registró el bocinazo final, en honor a la verdad, es totalmente engañoso.

Los primeros instantes significaron las primeras ventajas del Plasencia Extremadura en toda la primera parte, que alcanzaron en el 5-2 su máxima expresión. A partir de ahí, la entrada en juego de Joaquín Cabral, generando superioridades desde el perímetro, disparó al Morón en el marcador, con una primera máxima de diez puntos (7-17) que obligó a Jesús Porras a parar el partido con el objetivo de buscar soluciones alternativas. Una de ellas fue dar a Lars Jansen un rol protagonista en el último pase y en el último tiro. Apuesta que dejó el tanteo en 15-21 al final del primer cuarto.

La desventaja no fue decreciendo en el inicio en el segundo parcial a pesar de que, sobre el papel, el Plasencia se mostraba superior en el rebote en las dos zonas. Sin embargo, la inteligencia de movimientos en la pintura de Chemari Morales, que llegó a firmar 13 de los primeros 28 puntos de su equipo, devolvió la máxima de diez en el minuto 14 (21-31). El juego se desarrollaba entre posesiones largas y salida con criterio de los visitantes y, por otra parte, ramalazos pasionales, que suponían un cara o cruz en el signo del encuentro. Si hasta ese momento había salido cruz, una presión asfixiante desde la salida de balón del Morón mostró la otra cara de la moneda. Hasta tres recuperaciones seguidas sin pasar del campo sevillano provocaron la igualada gracias a un mate de Mario Álvarez en el minuto 17 (32-32). La tercera falta de Diego Pérez, que se estaba fajando bien con Morales, le relegó al banquillo para lo que restó de choque.

Con 36-38 se reanudó el partido en su segunda mitad, que trajo un ritmo más pausado y la alternancia de ventajas para uno y otro equipo. La tendencia al alza del Plasencia era neutralizada por el Morón desde los 6,75 metros, una constante que se repitió en este periodo habida cuenta de sus buenos porcentajes desde la línea de 3. Hasta cuatro lanzamientos convertidos en este periodo. En el Plasencia, poco acertado tanto de 3 como en los libres, se confiaba a la casta de Mario Álvarez y Jesús Vargas para mantener abierto el partido de cara al último periodo (57-58).

Y entonces llegó la debacle. Tras unos primeros compases de incertidumbre –el Plasencia se llegó a poner con 61-60- se apagó la luz y el equipo jerteño reinventó los minutos de la basura, antes conocidos como el periodo de tiempo en el que está todo decidido, ahora como el intervalo en el que hacerlo peor es imposible. Ni hubo presencia, ni inspiración, ni alma en la cancha ni soluciones en el banquillo, que sólo hizo un amago de revertir la situación con el 61-64 del minuto 33, cuando Jesús Porras solicitó un tiempo muerto. A pesar de que sólo Jansen y Mario Álvarez mostraban actitud y/o aptitud por competir, el técnico placentino mantuvo en pista todo el tiempo a cuatro de los cinco jugadores que iniciaron el parcial, buscando acortar por la vía rápida con tiros de 3 de Pedro Blázquez que nunca llegaron y restando protagonismo a un Jesús Vargas que se había marchado con 15 puntos y 20 de valoración en los primeros treinta minutos. Al final el 67-85 dolió y dolió mucho, más que por la derrota –relativa ante la enorme temporada del Plasencia Extremadura-, por la forma como se fraguó.

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